
Fotografía: Amelia Díaz
Sonríes cuando te digo:
“tendrías que haberme encontrado
en la parada
del bús de la facultad”.
Te emocionas y susurras en mi oído:
“sería un sueño”.
Pero el sueño es ahora.
Ahora que no lo vivimos.
Tal vez nos encontramos en otro siglo.
En otras paradas,
en otros libros.
En los bares de la tarde.
En el jardín botánico.
Pero no nos vimos.
En aromas que recordaban
un mundo perdido.
Un déjà vu de roces,
de caricias de viento,
de suspiros.
Pero no los olimos.
Y, ahora, sonríes cuando te digo
cuánto nos amamos
en ese tiempo
cuando no nos conocimos.
Te emocionas y susurras en mi oído:
“sería un sueño”.
Pero el sueño es ahora.
Ahora que no lo vivimos.
Tal vez nos encontramos en otro siglo.
En otras paradas,
en otros libros.
En los bares de la tarde.
En el jardín botánico.
Pero no nos vimos.
En aromas que recordaban
un mundo perdido.
Un déjà vu de roces,
de caricias de viento,
de suspiros.
Pero no los olimos.
Y, ahora, sonríes cuando te digo
cuánto nos amamos
en ese tiempo
cuando no nos conocimos.






