Azul Mar Eterno

Asómate a mi mar.
Confunde su azul con el cielo.
Mar traquilo y sosegado.
Mar Eterno.

SE BAÑAN EN MI MAR

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domingo, 30 de junio de 2013

EN EL SILENCIO




Queda media hora de sutil incandescencia.
Después de treinta días de rescatar del naufragio las tablas con que construimos los sueños sin terminar, solo nos quedan palabras, canciones y buganvillas, palideciendo entre la hiedra trepadora de nuestra pared.

Los huertos emanan primavera y azahar. Paz.

Los extraños augurios de los gatos que gimen a la luz del plenilunio son mensajeros de las voces de la noche.
Los perros, en cambio, lamen callados las llagas envueltas en hojas de sol.
Al final viviremos entre algas y espuma. La sal será un collar de diamantes que atrapará nuestro cuello.

Dentro de mí, oasis de verbos, habita el alma de la ciénaga y el cuerpo de los océanos.
Dentro de mí, en el silencio, soy. 


lunes, 3 de junio de 2013

TRASPASAR LA LÍNEA

Solo es una línea.

E S S O L O U N A L Í N E A

_____________________________

Traspasarla
romperla

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Convertirla en puntos

. . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Como gotas de lluvia

. . . . . . . .
. . . . . .
. . . .
. .
.


Tus besos




martes, 31 de julio de 2012

NO SÉ QUÉ OCURRE


No sé qué ocurre.
Han apagado la luz de las farolas.
Duermo con las ventanas abiertas
pero no se oyen canciones.
La casa se ha llenado del hedor
inconfundible de la tristeza
y, no sé que ocurre, pero
me cansan las palabras
que antes florecían y colgaban
como geranios en mi balcón.


No sé que ocurre.
Creo que quieren robarnos otro verano.
Que crezcan las arrugas
y los pechos declinen lacios
sin acordes de dedos que orquesten
el baile de los pájaros en su miel.
Y, no sé qué ocurre, pero
sin palabras y sin música yo perezco
en las orillas cenagosas
de otro abrazo vacío.


sábado, 7 de julio de 2012

NO TE TENGO




Existe un pueblo que tiene tus ojos.
Cada calle desemboca
en el espacio infinito
de una frontera de arena.

Todas las manos se van en julio
a acariciar la costa y yo
he vuelto a quedarme dormida
mientras mis huellas emigran
a las ciudades sin sombra.

¿Seré siempre el lado oscuro
de los días de verano?

Quiero atrapar el sol
y anidarlo en mis pupilas.
Quiero atrapar el mar y resolver
la pertinaz sequía de tus labios.

En algún lugar, un reloj
deja caer una lágrima.
Y yo no te tengo, amor,
no te tengo.



viernes, 23 de marzo de 2012

ESA MEMORIA COMÚN




¿Qué fue de aquel espacio
que guarecimos?
Esa memoria común,
tan diferente,
que nos une y nos separa.

Viajo de nuevo 
- y ya no existo-
a donde tanto fui
y tanto éramos.

Tú ya no estás
pero queda tu sombra,
tenaz,
su voz de escalofrío.

Sé que regresaré
constante
a los minutos de lago,
a encontrarme acurrucada
en el ángulo izquierdo inferior
de nuestro paisaje.



lunes, 19 de marzo de 2012

PALABRAS INÚTILES

Hoy compramos las naranjas que antaño
regalaban ancianas en las tribus.

En aquellos tiempos permanecían
abiertas todas las puertas de casa,
se escribía de noche a los geranios
y se inventaban palabras inútiles
que hacían estremecer los cimientos.

Luego llegaron jornadas extrañas,
con ocres cerraduras oxidadas
en las comisuras de las sonrisas
que apagaron las luces que miraban
mortecinas debajo de un flequillo.


No es preciso golpear con un mazo
ni sobornarnos con relojes de oro
para impedirnos regresar a casa,
al hogar seguro de nuestra infancia,
a disfrutar de las naranjas que antes
regalaban ancianas en las tribus.




domingo, 11 de marzo de 2012

DECIR ADIÓS



Decir adiós
cuando no caben más mordiscos,
arrancando pretiles y escuadras,
esas palabras que son
exactamente las que son,
las que aprendimos de nuestros padres
y fueron reídos balbuceos.


                                         (Hubo un muchacho con voz de sangre
                                               que enmudeció entre los trenes).


Y te resistes
porque temes al silencio de las afueras,
a esa oscura inquisición
en madrugadas de páramo.

Es inútil.
La boca sigue cerrada
pero escuchaste hace siglos
un grito de despedida.
Ya no queda
sino claudicar de las mordazas

y decir adiós.